Al Ton del Son

martes, 17 de abril de 2012

Tomi, Luz y Luna

Tiró su zapatilla sobre su hombro izquierdo, que cayó a un par de metros de distancia de la zapatilla derecha. Se aflojó la corbata y de repente toda la presión que sentía en su sien se disipó. Tenía una canción en la cabeza, pero no podía cantarla ya que no se sabía la letra. Nada podía frustrarlo más en ese momento, ni siquiera no poder silbar la melodía. Su cabeza estaba en otro lugar, y le parecía que su cuerpo mortal empezaba a descomponerse en ese preciso momento. "Sólo 37 años" pensó. Abrió la heladera y al querer sacar una botella de vino de su interior, tiró la jarra de vidrio con agua. La jarra cayó en cámara lenta. El impacto fue tal, que "Tomi" se despertó de un sobresalto y corrió pegado a la pared hasta la cocina, en donde encontró a su dueño mirando absorto el piso, con una botella en la mano. Nada podía frustrarlo mas en ese momento, ni siquiera los vidrios desparramados en el suelo. Nada. Ni siquiera, su gato tomando el liquido prófugo que entre las uniones de las baldosas intentaba escapar. "¿Qué miras? ¿Nunca viste un gato comiendo vidrio?" Parecía decirle el gato. "Encima que te limpio el piso".
-Gracias- Le dijo, como si pudiesen entenderse.
El ventilador en el techo giraba tan lento, que podían observarse las pelusas en las paletas. Esa misera imagen lo obligó a aumentar la velocidad del ventilador. En la botella le quedaba menos de medio vaso que de un solo sorbo se tomó. Cuando quiso apoyar la botella en la mesita ratona, sus ojos lo engañaron y se quedó corto por diez centímetros. Abrió la mano. La gravedad de la Tierra, la superficie del piso y la fragilidad del vidrio, hicieron todos su trabajo. En un abrir y cerrar de ojos, Tomi estaba chupando el piso al lado de él y le dirigía la mirada diciendo "te tomaste todo".
-Perdón- Le dijo, como si pudiesen entenderse.
Descalzo como estaba salió al balcón, y se apoyó con los brazos cruzados en la baranda. Miró por sobre los edificios de la ciudad y pudo ver una sola estrella. Había tanta luz en la ciudad, que le impedía ver las estrellas y sólo una lograba destacarse en el cielo, dándole la espalda a la Luna que redonda la miraba.
Él pudo observar que no era el único frustrado esa noche. En esa estrella pudo ver frustración. Y seguramente mucha más de la que él podría nunca imaginar. Esa noche la luz de la ciudad y la redonda Luna, conspiraron contra la noche. Esa noche sólo una noche pudo brillar. Pero ella no estaba feliz, estaba frustrada. Sólo una estrella pudo brillar, y estaba frustrada. Sólo una estrella pudo brillar esa noche, y estaba frustrada. Igual que él.

3 comentarios:

we found love dijo...

muy bonita tu entrada.. nos seguimos? besos :)

~~ANonimOS~~ dijo...

my linda la entrada gracias por pasar por mi blog y te sigo saludos :D

Juan Wagner dijo...

Muchas gracias por leer y comentar! Un saludo